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Volvo XC90 D5 Summum |
El paso de los 163 a los 185 caballos del motor D5 le ha venido de perlas a este nuevo vehículo de Volvo El aumento de potencia de los automóviles supone una espiral frenética que en ocasiones carece de sentido. Para algunos de ellos, sin embargo, veinte caballos más son la diferencia entre moverse con torpeza por la carretera, incluso representar un peligro según las circunstancias, y desplazarse con solvencia y seguridad. Este es el caso del Volvo XC90, una mole de más de 2.100 kilos en vacío a la que le ha venido de perlas que su motor D5 (turbodiésel de cinco cilindros) pase de 163 a 185 caballos. A veces, un poco es mucho. Las mejoras mecánicas que hacen posible esa ganancia se resumen en un sistema de inyección más preciso, un turbo rediseñado que permite disponer de mayor par motor y una circulación más ajustada del aire y los gases de escape, la cual -junto a otras modificaciones como el nuevo filtro de partículas, de serie y sin mantenimiento- reduce además las emisiones contaminantes. Buena recuperación Si el modelo anterior, dotado como el actual de una caja de cambios manual de seis velocidades, requería de una atención constante del conductor para evitar el desfallecimiento del motor, éste se muestra más lleno de fuerza en cualquier régimen, como una pared a la que se hubiera rellenado los huecos con pequeñas pero bien repartidas paletadas de cemento. La primera marcha sigue sirviendo poco más que para poner en movimiento el coche, pero la tercera ha adquirido categoría de chica para todo, y la sexta ahora puede engranarse a poco más de 100 km/h sin que el motor titubee. En otros términos: un hipotético adelantamiento donde la velocidad pasa de 80 a 120 km/h exigía del D5 anterior 16,5 segundos en 5ª y 23 en 6ª, cifra ésta que rayaba en el riesgo. El actual rebaja estos registros en 4,5 y 6 segundos, respectivamente. Aquí, potencia=menos tiempo en el carril contrario. Además, que el motor funcione de manera más desahogada contribuye a un consumo muy moderado para el peso del vehículo. La única pega del XC90 persiste en su dificultad para maniobrar, por el elevado radio de giro y la dureza de la dirección en parado. |

