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Renault Altica |
El Altica constituye la última concepción del equipo de diseño de la marca del rombo, liderado por el atrevido Patrick LeQlement. Este "coupé break", según lo define su creador, será presentado en el próximo Salón de Ginebra como un diseño experimental. Su diseño bien puede fluir con la corriente en varios sentidos. El primero, continuando las tendencias que aunan distintos segmentos en un mismo vehículo, un segundo, desde el momento en que el Altica mantiene detalles ya vistos en los anteriores prototipos de la marca. Un último y tercer aspecto hace referencia al sistema generador de chorros de aire para optimizar el flujo aerodinámico que Renault ha incluido en su última creación. Éste novedoso sistema, junto a la última versión de su motor 2.0 dCi, son las principales novedades funcionales que presenta el Altica, camufladas eso si, en un diseño tan impactante como aquellos a los que nos tiene acostumbrados la marca del rombo en los últimos años. Lo podremos admirar de cerca en el próximo Salón de Ginebra. Exterior deslumbrante El Altica es un vistoso vehículo de 4,27 metros de longitud, 1,83 metros de ancho y sólo 1,3 metros de altura. Su consecuente achaparrada silueta, que se estiliza aún más por la prolongación del techo hasta el final de la zaga, sugiere de inmediato una elevada dosis de dinamismo. A ello ayuda un afilado frontal, conjunción de una sólida calandra, faros que se introducen en el capó y la presencia de las tomas de aire situadas justo debajo de los anteriores -recurso por cierto ya utilizado en los últimos prototipos de la marca como el Egeus o el Fluence, y que, parece, podría caracterizar a los futuros modelos galos-. Pero si particular es su frontal, lo realmente distintivo en cuanto a diseño exterior toma forma una vez superamos el parabrisas, panorámico por cierto. Con una línea de cintura de cintura configurada por sus poderosos pasos de rueda -necesarios para albergar unas desmesuradas llantas de 21 pulgadas- , la silueta del Altica genera un volumen correspondiente al habitáculo notablemente más estrecho que la anterior. Es en éste donde, tras superar las ventanas -que se van estrechando siguiendo la línea ligeramente descendente del techo-, el cristal deja paso a una serie de vidrieras transparentes de configuración trapezoidal que acaban desvaneciéndose en la chapa. La zaga, mientras, resulta maciza a la vista. Con los pilotos situados en la parte trasera de los pasos de ruedas traseras, el portón -de apertura lateral- recoge al abrirse una luneta de formas redondeadas y una porción de chapa pintada en tono más oscuro. El faldón trasero pone el último toque de distinción al conjuntar una salida de escape ,central y cromada, con una estilizada salida de aire. Interior minimalista y práctico Pero todo lo excelso de su apariencia externa se torna en superficies diáfanas y simples una vez accedemos, gracias a las puertas con apertura hacia arriba, al interior de este Altica. Lo primero que llama la atención es el puesto de conducción, que además de estar suspendido sobre cuatro brazos telescópicos, referencia inmediata y clara al esquema de suspensiones propio de la Fórmula Uno, luce un cuadro de instrumentos minimalista, con inspiraciones futuristas y, por si fuera poco, personalizable. La posición "confort" indica la velocidad mantenida en el centro del mismo, avisando en la zona externa de si superamos las velocidades legales, mientras que la denominada "sport" también indica la velocidad real en el interior, pero en esta ocasión en el borde exterior del panel aparece un cuentavueltas digital así como un indicador de la presión de soplado del turbo. Las sorpresas y las licencias propias de los concept no acaban aqui. Tanto el puesto de conducción como los pedales -de diseño y cromados- son ajustables eléctricamente mientras que es el asiento el que permanece fijo. Un apoyabrazos central que se despliega automáticamente al detectar alguien al volante y que resulta regulable en altura es la última sorpresa de la que disfrutará el conductor de este Renault. Este accesorio resulta ideal para conseguir la posición más cómoda a la hora de manejar la palanca de cambios, una vez más cromada, y elevada sobre el túnel de transmisión. La mezcolanza de estilos se hace patente con la decoración interior en cuero beige, salpicada con una única nota de color, la que proporciona el revestimiento en tono rojizo de la guantera, con forma de concha. La misma inspiración marina se ha seguido a la hora de diseñar los dos asientos traseros independientes. De forma cóncava y encuadrados en el fondo plano del maletero, sus respaldos son abatibles, dejando entonces un espacio para equipaje de nada más y nada menos que 1.300 litros. Un doble fondo disponible, ideal para pequeños objetos, cierra el ámbito de practicidad de este Altica. Por último, todo el habitáculo es un desecho de luz, conseguida gracias a la combinación de un parabrisas panorámico junto a un techo de cristal translúcido |

