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Porsche Carrera GT |
Cuando se conoció la noticia del proyecto de un superdeportivo con el respaldo de la casa de Stuttgart, se sabía que se trata de algo muy especial. Sin embrago la realidad ha superado todas las expectativas. El test-drive nos llevó a un aeropuerto militar ubicado en lo que era Alemania Oriental, en la localidad de Gross Dölln, con múltiples pistas de aterrizaje anchas y larguísimas. Al arrancar, con la llave a la izquierda como buen Porsche y sin el botón que está de moda en los deportivos, el motor emite un sonido atronador, idéntico al que se vive cuando un auto de Le Mans está por salir de boxes. La ergonómica butaca abraza bien el cuerpo aunque para personas altas puede mostrar ciertas limitaciones. La pedalera realizada en aluminio no es menos impresionante, los pedales se articulan desde el piso (tradicional estilo Porsche), con un tacto duro pero de adecuada dosificación. El recorrido del pedal de freno es mínimo pero siempre se tiene la sensación de estar controlando la frenada por brusca que esta sea. Todo se resume en una palabra: inmejorable. El propulsor es un V10 de 5,733 cm³. de 612 CV. No se le puede criticar desde ningún aspecto, ni como motor de competición ni como propulsor de un vehículo de calle. Sube de vueltas en forma endiablada pero a la vez dispone de una elasticidad que se manifiesta a regímenes apenas superiores a las 1.000 rpm. Comenzamos con la prueba más dura, la de velocidad máxima. Anunciar 330 km/h es fácil, pero hay que demostrarlo en la pista y eso suele no ser tan sencillo. El arranque con partida detenida es instantáneo, los enormes neumáticos traseros desgarran el asfalto mientras el control de tracción actúa sin dejarse notar. Mientras la espalda se pega al respaldo, se observa con alegría que la aguja del velocímetro alcanza los 100 km/ en sólo 3,9 segundos y apenas 6 segundos más tarde supera la barrera de los 200 km/h llegando a los 330 km/h reales en ¡25 segundos! Pero lo más sorprendente de todo no es que llegue a esa monstruosa velocidad con una facilidad pasmosa, si no el aplomo que manifiesta el auto en todo momento. No se tiene la sensación de estar al borde del desastre, como suele suceder en algunos deportivos que empiezan a vibrar, pierden la línea y se transforman en proyectiles casi ingobernables. Este no es el caso del Carrera GT. Se mantiene pegado al asfalto fruto de un excelente estudio aerodinámico que ha preferido sacrificar coeficiente de penetración (Cx de 0,39) mediante una buena carga aerodinámica a altas velocidades. Si se conduce por zona de curvas, se puede optar por utilizar sólo tres o cuatro cambios ya que siempre se sale de las curvas con la velocidad de un misil. De todas formas, es tal la delicia de cambiar de marcha que uno está tentado a bajar y subir cambios constantemente, aunque no sea necesario. El selector cuenta con un generoso pomo de madera ubicado cerca del volante al que se accede con rapidez. Es increíblemente preciso gracias un nuevo sistema por cable que se conecta a una innovadora caja de cambios de seis marchas colocada transversalmente en la parte trasera del motor. Hasta tal punto es magnífico que no se extraña una secuencial con mandos al volante. No hay que olvidar que el Carrera GT no cuenta con control de estabilidad (sólo de tracción desconectable) y el motor central transmite su potencia a las ruedas traseras a través de un diferencial con autoblocante regulado. Los cambios de apoyo son instantáneos, la dirección rapidísima y la velocidad en curva, increíble. El Carrera GT pesa menos de 1,4 toneladas pese a medir 4,6 metros de largo, algo conseguido gracias a utilizar materiales ultralivianos. El chasis es de plástico con refuerzos de fibra de carbono, las llantas de magnesio, los aditamentos aerodinámicos y las butacas de fibra de carbono y los discos de freno y embrague de cerámica. El ABS es uno de los pocos elementos electrónicos de ayuda a la conducción, el otro es el mencionado control de tracción que resulta imprescindible en situaciones de escasa adherencia. Sólo cuando el asfalto tiene buen “grip” es recomendable desconectar el sistema, siempre y cuando se tenga una vasta experiencia en el manejo. Los abusos en el acelerador (únicamente posibles en un circuito) se pagan con derrapes incontrolables o trompos eternos. Pese a que el tren trasero está dotado de llantas de 20 pulgadas con unas Michelin especiales en medida 335/30, no hay neumático capaz de absorber tal caudal de energía. Los cambios de apoyo son instantáneos, la dirección rapidísima y la velocidad en curva, increíble, agarrándose al piso como una ventosa. Todo esto sucede, dentro de un marco de confort más que aceptable considerando los enormes neumáticos que calzan ambos trenes. Desde luego este placer se multiplica cuando se quita el techo (dividido en dos partes se ubica bajo la tapa del baúl delantero), transformándolo en una especie de versión Targa que permite disfrutar de cara al viento. El equipamiento dispone de navegador satelital, climatizador automático, excelente equipo de audio y hasta hay bastantes huecos donde dejar objetos. El precio es de 505.000 euros y sólo se producirán 1.500 unidades a razón de dos por día con una dedicación y esmero de tipo artesanal. Se trata de un auto de colección, un deportivo que representa lo más selecto, en la esencia más pura de Porsche que con el Carrera GT se convierte en el referente indiscutible de los superdeportivos. |

