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Porsche 911 Turbo |
Pero empecemos desde el principio, por la historia de esta fantástica criatura. Y el principio se remonta a la mesa de diseño, cuando el futuro sustituto del 356, el denominado “Proyecto 901” iba tomando forma bajo el lápiz de Ferdinand “Buzzi” Porsche, nieto del fundador de la marca. Nótese que el que tenía que denominarse “Porsche 901” fue finalmente bautizado como “Porsche 911”, ya que Peugeot tenía (y sigue teniendo) registrados como marca todos los guarismos de tres cifras con un cero en la segunda. Para el motor, era evidente que el 4 cilindros de origen VW montado en los 356 había llegado al límite de su desarrollo, así que se decidió encargar a otro “ilustre” el desarrollo de un nuevo propulsor de 6 cilindros. El encargó recayó en el primo de “Buzzi”, Ferdinand Piëch, actual máximo responsable del Grupo Volkswagen AG, y artífice entre otros de los proyectos del Porsche 917 y del Audi R8, ambos victoriosos en LeMans. Siguiendo la misma disposición boxer (horizontales opuestos) que su predecesor, se aumentó el número de cilindros a 6. La refrigeración siguió siendo por aire y la cilindrada inicial de 1991 cc. Con ello se consiguió la envidiable cifra de 130 CV, más que suficientes para su época y para hacer del 911 uno de los deportivos más deseados de los años 60. El esquema de suspensiones también fue rediseñado y, también, aportó su cierta dosis de originalidad al estar basado en barras de torsión, paralelas al orden de marcha las delanteras con un sistema McPerson para la amortiguación, mientras que en la parte trasera las barras soportaban brazos tirados que incorporaban dos juntas homocinéticas en cada palier. Esto aseguraba que ambas ruedas “pisaban” paralelas al asfalto en todo momento, lo que resultó un gran avance respecto a su predecesor. La frenada se mejoró incorporando discos en los dos trenes. Presentado en el Salón del Motor de Francfort de 1963, ha superado el medio millón de unidades vendidas, lo que para un deportivo de élite constituye un notable record. |

