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Mazda RX-9 |
Su fina carrocería diseñada por James Owen Design incorpora receptores electroestáticos que recogen la carga eléctrica que se forma en los paneles exteriores mientras se circula en un ambiente seco. Esta electricidad, se almacena posteriormente en unos condensadores que proporcionan energía al tren motor, así como al sistema de frenada regenerativa. Lo más llamativo del RX-9 son sus ruedas de polímeros electroactivos (Electroactive Polymers o E.A.P.), capaces de cambiar su relieve mediante variaciones en el nivel del voltaje generadas por el propio sistema eléctrico del automóvil. Estas "gomas" pueden pasar de lisas y suaves a rugosas y adherentes o incluso elevar su parte central para ofrecer una resistencia al rodaje ultra baja, ideal para ahorrar combustible en los desplazamientos por ciudad. El RX-9 solo existe en renders y planos CAD, pero según sus creadores, de llegar a producirse podría alcanzar prestaciones como un 0 a 100 inferior a 6 segundos, una velocidad máxima de 241 km/h, y un consumo medio aproximado de 6,7 litros de gasolina por cada 100 kilómetros. |

