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Mazda MX5 |
Aunque hoy en día el que quiera comprarse un roadster puede decidirse por multitud de opciones, el segmento es muy restringido para aquél que aspira a hacerse con un biplaza auténtico, sin adulteraciones, en el que los patrones del concepto se sigan a rajatabla. Olvidándonos de los alemanes, demasiado sofisticados y tecnológicos para ser puros, casi todas las opciones vienen de Japón: pensamos en el Nissan 350Z, el Honda S2000 o nuestro protagonista, el Mazda MX5. Podríamos descartar los dos primeros, dado que sus motores de altas o muy altas prestaciones los convierten en vehículos para expertos. El nuevo MX5 es la tercera generación de un vehículo cuya principal característica a lo largo de los años ha sido su apego por lo básico, eliminando del concepto el peso innecesario de demasiada tecnología y lujo y siempre movido por motores briosos pero de pequeña cilindrada. Aunque su tercera edición ya no es tan espartana como sus antecesoras ni el motor es ya tan exiguo, sigue siendo fiel a la idea de divertirse al volante con lo mínimo. |

