|
|
Mazda 5 CRTD |
Ya están a la venta las versiones del Mazda 5 con motor Diesel. Tienen un motor de 2,0 l de cilindrada, con 110 ó 143 CV (este último es el mismo que lleva el Mazda6). El menos potente estará a la venta únicamente con la terminación «Active» por 24.150 €. La versión con el motor de 143 CV lo estará además de con la «Active+» con la «Sportive», por 25.350 y 25.900 € respectivamente. El Mazda5 es un monovolumen de 4.555 mm de largo (lo más cercano por tamaño es un Renault Grand Scénic con 4.493 mm) y está homologado para siete ocupantes, aunque sólo es cómodo para seis, dado que la plaza central de la segunda fila de asientos es pequeña e incómoda. Para acceder a la segunda y tercera fila de asientos tiene dos puertas correderas. También está disponible con dos motores de gasolina de 115 y 145 CV. El Mazda5 2.0 CRTD 110 CV Active tiene un precio medio entre los monovolúmenes semejantes por tamaño y motor. En cambio, el Mazda5 2.0 CRTD 143 CV Active+ es uno de los más accesibles, únicamente superado por el Opel Zafira Enjoy 1.9 CDTi 16v 150 CV. El Zafira es ligeramente más potente (150 CV) y su precio de tarifa es 950 € más barato, aunque el Mazda compensa esta diferencia de precio con un equipamiento de serie más completo. Un Ford Focus C-Max Trend 2.0 TDCi cuesta menos, pero es algo menos potente (136 CV), más corto y sólo tiene cinco plazas. Las prestaciones que obtiene el Mazda5 con el motor de 143 CV son similares a las de modelos como el Opel Zafira 1.9 CDTi (150 CV) o el Volkswagen Touran 2.0 TDi (140 CV). Las de la versión menos potente también son normales para un vehículo de sus características. Los dos tienen una caja de cambios manual de seis velocidades; las versiones de gasolina sólo tienen cinco marchas. Los dos motores del Mazda5 CRTD tienen conducto común, con una presión de 1.800 bar (que es un valor elevado) y con hasta seis inyecciones por ciclo; los inyectores tienen seis orificios. Es un motor «cuadrado», es decir, el valor del diámetro y la carrera de los cilindros es el mismo, 86,0 mm. La relación de compresión es 16,7 a 1. Es un valor bajo, inferior al del motor 2.7 TDi de Audi (17,0 a 1) pero no tanto como el del Toyota Avensis D-4D 177 CV (15,8 a 1). Que sea así es por dos motivos: disminuyen las pérdidas por bombeo y aumenta la eficiencia térmica. Además, según Mazda, también mejora el consumo. Las dos versiones del motor traen de serie el filtro cerámico de partículas; con él, cumplen la normativa Euro 4. El filtro está constituido por unas celdillas de carburo de silicio dispuestas de tal forma que retienen las partículas sólidas que contienen los gases de escape. Para el correcto funcionamiento del filtro es necesario eliminar cada cierto tiempo los residuos que quedan atrapados en él. Ello se hace de forma automática: unos sensores miden la diferencia de presión de los gases a la entrada y salida del filtro; a partir de cierto valor la centralita del motor considera necesaria la limpieza. Cuando esto sucede se inyecta combustible durante la fase de escape. De esta manera se aumenta la temperatura de los gases y éstos queman los residuos sólidos al pasar por el filtro y pasan limpiándolo . |

