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Ford GT |
El GT, que se hizo para ganar las 24 Horas de Le Mans y demostrar el poderío y sabiduría de la compañía norteamericana frente a la artesanal Ferrari ?que había tratado de comprar? es una leyenda motorizada que bien merece esta segunda vida. Especialmente, porque el modelo 2005 está hecho casi a imagen y semejanza del automóvil original. De no ser por las luces de descarga de alta intensidad con gas Xenón y los guardafangos adaptados para recibir ruedas enormes, en rines de 18 pulgadas, es poco lo que se aparta esta reedición de la pieza matriz. Que en realidad nunca fue un Ford sino un automóvil diseñado y fabricado por Lola Cars de Inglaterra, por pedido de Ford, que puso en el centro del chasís inglés el robusto motor V8 de 289 pulgadas. Después el GT creció hasta tener los "big blocks" de 7 litros con los cuales ganó cuatro veces seguidas las 24 Horas de Le Mans, a partir de 1966. La reencarnación tenía que ser muy fiel y para ello el no menos famoso ingeniero y corredor Carol Shellby, quien fuera cabeza del proyecto original y luego hiciera los famosos Mustang Shellby y los AC Cobra, estuvo supervisando todo el proceso de la reproducción de este clásico. Por supuesto, salvo las formas y algunos detalles de la época como los interruptores de clavija y un interior primario, todo el contenido mecánico y la construcción del GT corresponden a las técnicas del 2005. La carrocería fue diseñada y concebida por el equipo de Living Legend Studio, asistido por un selecto grupo de ingenieros de Ford, quienes partieron de una plataforma en aluminio y usaron todos los elementos livianos para la cabina, que conserva las puertas cuyo perfil superior penetra en la capota. Por primera vez en la industria se aplicó el material plástico Azdel en los páneles de puertas por sus características reciclables y de altísima resistencia. El motor del GT es un Ford V8 de 5,4 litros con supercargador, que entrega 500 caballos de potencia a 6.000 rpm, que es mucho más de lo que tuvo el verdadero auto de carreras en su origen. La caja de velocidades es de seis cambios, desarrollada por la famosa central de ingeniería Ricardo, en Inglaterra. Obviamente, el motor está colocado en el centro del automóvil para su perfecto balance y comportamiento. El regreso del GT representa también el retorno de la industria norteamericana a la serie de los supercarros. Hasta ahora, solamente el Corvette y el Viper emulaban a los grandes autos europeos, pero desde luego en un nivel inferior a la zona Ferrari y la gama alta de los Porsche. El GT se sitúa muy por encima del Corvette pues es un producto de edición limitada y del doble de precio, cerca de los 150 mil dólares, bajo pedido. Previamente, el único gran automóvil de Detroit que hubo en venta fue precisamente la pequeña serie de los GT que se hicieron para calle en los años 60 y que hoy son piezas de alto valor entre los coleccionistas. La tendencia que se ha marcado en Estados Unidos por las versiones retro de sus grandes autos fue perfectamente manejada en este caso, ya que no hicieron una emulación o evocación de las líneas sino más bien una reproducción casi exacta del carro original. Lo cual es una decisión afortunada, dada la estupenda e inolvidable estampa que tuvieron los GT de Ford, especialmente en su primera generación que es la que se retoma en el modelo 2005 y que desde antes de su anuncio de producción, hace tres años, ya tenía órdenes de compra en blanco. Ahora, cuando ya salen los primeros carros, se supone que se podrán ver fugazmente en las vitrinas debido a la ansiedad de todos los clientes por lucir semejante automóvil que en Estados Unidos representó la bandera nacional. |

