Como reminiscencia de los 40 años de labor de Enzo Ferrari como constructor, se ultimó en Maranello un automóvil de superclase que lleva una denominación inmerecidamente sencilla, F40. Se trata de una continuación de aquella edición limitada del Ferrari GTO y en su evolución ha sido dotado de un chasis monocasco tubular tipo malla de fibra de carbono, vestido por uno de los mejores modelos de Pininfarina. El precioso coupé biplaza sólo pesa 1.100 kg., lo que le proporciona una relación peso-potencia de 3,1 kg/KW., de forma que se trata de uno de los automóviles de serie más potentes de la actualidad. El motor V8 de 2,9 l. ubicado en la parte trasera desarrolla, gracias a sus dos turbocompresores, la friolera cifra de 478 CV. y empuja al F40 en sólo 12 segundos a 200 Km/h.
El interior es de lo más sencillo, tanto que hasta se ha prescindido de "lujos" como el revestimiento de las puertas a fin de acentuar la contrucción ligera. Esto supone que pasa salir de semejante máquina, simplemente debemos tirar de un cable a modo de tirabuzón para salir. Las ventanillas no existen, se estila la típica ventanilla de los modelos de rally, con placa corredera. Evidentemente la joya sólo se servía en color rojo Ferrari.
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