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BMW 530xi |
Los neumáticos son unos Good Year Eagle NTC 5 225/50R17, del tipo que permite circular con ellos pinchados durante unos kilómetros («Runflat»). Con estas características el 530xi es un coche que, comparativamente, va mejor en una carretera lenta que por una rápida, porque la suspensión está más enfocada a la estabilidad que al confort. El nuevo motor hace que el 530xi sea mucho más rápido que el anterior y la tracción total le resta poca capacidad de aceleración. Según las prestaciones oficiales el 530xi es un 5 por ciento más lento que el 530i acelerando desde 0 km con el mismo motor. Es muy recomendable por suavidad, elasticidad y por la relación que consigue entre prestaciones y consumo. Va tan «fino» que da la sensación de que gira con muy poco esfuerzo. De hecho, se puede circular en sexta a poco más de 1.000 rpm y acelerar a fondo sin que vibre ni haga ruidos extraños. Con él, el 530xi es un coche rápido pero para ello hace falta llevar el motor alto de vueltas y apurar el régimen casi hasta el corte, que está en aproximadamente 7.200 rpm. Si no se hace así, es un motor tranquilo y que no da la sensación de ser tan potente. Otra característica que conserva este motor de la versión anterior de 231 CV es el buen aprovechamiento energético que hace en algunas circunstancias. En el recorrido habitual por autovía, a una media de 136,7 km/h, gastó 9,6 l/100 km. Es decir, ha gastado medio litro menos que un Audi A6 3.2 FSI a 123 km/h, que también tenía tracción total «quattro» y cambio manual, aunque sus desarrollos son más cortos que los del BMW. |

